A continuación les presentamos el cartel anunciador del Carnaval de Las Cabezas de San Juan, que tendrá lugar durante los días 14 y 15 de febrero:
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| Autores: Manuel Cordones y Álvaro Romero |
La obra destaca por una composición poderosa y muy bien articulada, donde el eje central -la máscara de carnaval- actúa como símbolo identitario y narrativo del conjunto. La decisión de fragmentar visualmente el cartel mediante desgarros verticales no es solo un recurso estético atractivo, sino también conceptual: parece aludir a la dualidad del carnaval, a lo que se muestra y lo que se oculta, a la superposición de tradiciones, memoria y celebración.
El uso del color es sobresaliente. La paleta vibrante, saturada y festiva está perfectamente equilibrada con zonas de mayor sobriedad en el rostro central, lo que permite descanso visual y jerarquía compositiva. Los colores no son arbitrarios: transmiten ritmo, música, bullicio y emoción, elementos esenciales del carnaval, sin caer en el exceso caótico.
Iconográficamente, la obra es muy rica. Los cascabeles, plumas, máscaras, arquitectura local y referencias culturales están integrados con coherencia, creando un relato visual que conecta lo histórico con lo popular. La inclusión de la Parroquia de San Juan Bautista dentro de la "corona" de la máscara eleva el evento de una simple fiesta a un hito cultural del pueblo. No se perciben como elementos decorativos aislados, sino como partes de un mismo discurso identitario. Esto demuestra un alto nivel de planificación conceptual.
Desde el punto de vista técnico, se aprecia un dominio notable de la ilustración, combinando lo digital con la pintura. Dentro de la máscara no solo hay color, hay texturas, manos que parecen pintar o ajustar el disfraz, y elementos cotidianos que sugieren que el carnaval lo construye la gente, el pueblo. Estas texturas aportan profundidad y tactilidad al cartel. La tipografía, aunque secundaria frente a la imagen, cumple su función informativa sin competir con el protagonismo visual, algo clave en cartelería festiva de calidad.
En conjunto, es una obra impactante, madura y eficaz, que no solo cumple su función comunicativa como cartel de carnaval, sino que también posee valor artístico autónomo. Transmite identidad, emoción y espectáculo, y se sitúa claramente en un nivel profesional alto, digno de exposición y archivo cultural. Tiene un equilibrio perfecto siendo visualmente atractivo a larga distancia y fascinante en las cortas, debido a la cantidad de detalles que oculta, haciendo referencia a numerosas agrupaciones locales.
Enhorabuena a los autores.


